Altea La Vella: Qué Ver Y Por Qué Incluirla En Tu Escapada del Hotel Ábaco en Altea. Web Oficial.

 

Altea la Vella: qué ver y por qué incluirla en tu escapada

Descubre qué ver en Altea la Vella, desde la iglesia de Santa Anna hasta su entorno natural junto a la Serra de Bèrnia, y completa tu escapada a Altea.

A pocos kilómetros de la imagen más conocida de Altea, el paisaje empieza a cambiar. El mar deja paso poco a poco a la montaña y aparece un núcleo con un ritmo diferente. Si buscas qué ver en Altea la Vella, encontrarás una pequeña localidad a los pies de la Serra de Bèrnia donde merece la pena pasear, acercarse a la iglesia de Santa Anna y descubrir sus fuentes y su entorno natural.


Conviene aclararlo desde el principio: Altea la Vella no es el casco antiguo de Altea. Pertenece al mismo municipio, pero ofrece una experiencia diferente que puede convertirse en el complemento perfecto para tu escapada.


¿Altea la Vella y el casco antiguo de Altea son lo mismo?


No. Altea la Vella es un núcleo perteneciente al municipio de Altea situado a los pies de la Serra de Bèrnia, hacia el interior. También conocida en castellano como Altea la Vieja, cuenta con identidad y núcleo propios y mantiene una estrecha relación con el paisaje que la rodea.


El conocido casco antiguo de Altea es otro lugar: el entramado de calles que asciende hasta la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo y su característica cúpula azul.


Altea la Vella conserva, además, la memoria de los primeros asentamientos de la zona. El entorno del Castellet ha permitido documentar restos asociados tanto a fases tempranas de la cultura ibérica como a época medieval.


Si todavía estás descubriendo el destino, puedes empezar por nuestra guía sobre qué ver en Altea y reservar otro momento del viaje para acercarte hasta Altea la Vella.


¿Qué ver en Altea la Vella?


El atractivo de Altea la Vella no reside en una larga lista de monumentos. Precisamente, parte de su encanto está en su escala y en la posibilidad de conocerla con calma. La iglesia de Santa Anna, sus calles y las fuentes vinculadas al paisaje que la rodea permiten acercarse a una cara diferente del municipio.


La iglesia de Santa Anna


La iglesia de Santa Anna es una de las principales referencias del núcleo. Situada sobre la colina en la que se asienta Altea la Vella, forma parte de la vida y de la imagen cotidiana de la localidad.


El templo actual se levantó a finales del siglo XIX con la participación de los propios vecinos y posteriormente ha pasado por distintas intervenciones y restauraciones. Más allá de su historia, merece la pena acercarse para contemplar su arquitectura sencilla y recorrer la plaza y las calles que la rodean.


Pasear por las calles de Altea la Vella


Una de las mejores respuestas a qué hacer en Altea la Vella es también la más sencilla: caminar.


Su pequeño núcleo conserva un ambiente principalmente residencial, con casas de fachadas claras y la Serra de Bèrnia siempre presente en el paisaje. Alrededor, el terreno recuerda otra faceta de este municipio, históricamente ligado a zonas de regadío y frutales.


Aquí no hace falta seguir un recorrido estricto. Basta con dejarse llevar por las calles y observar cómo la arquitectura va dando paso al paisaje interior.


La Font del Garroferet y las fuentes de Altea la Vella


El agua también forma parte de la historia de este entorno. Entre los lugares que ver en Altea la Vella se encuentran la Font del Garroferet y la Font Gran, vinculadas a los caminos y al paisaje agrícola que rodea el núcleo.


La Font del Garroferet es, además, punto de referencia de uno de los senderos homologados del municipio, el PR-CV 436 Font del Garroferet–Pinos. No es necesario realizar una ruta completa para acercarse a esta zona: puede ser simplemente otra forma de descubrir la transición entre el pequeño núcleo urbano y la naturaleza que lo rodea.


¿Se puede hacer senderismo desde Altea la Vella?


Sí. La ubicación de Altea la Vella a los pies de la Serra de Bèrnia permite añadir una experiencia de naturaleza a la escapada.


Uno de los enclaves más conocidos de la sierra es el Forat de Bèrnia, una abertura natural que atraviesa la montaña y desde cuyo entorno se contemplan Altea, Serra Gelada y el Mediterráneo. También se encuentra aquí el Fort de Bèrnia, construido en el siglo XVI.


Si quieres dedicar parte del viaje a explorar esta vertiente puedes consultar nuestras rutas de senderismo en Altea, donde encontrarás más información para organizar la experiencia.


Antes de iniciar cualquier recorrido conviene consultar su dificultad, el estado de los senderos y la previsión meteorológica.


¿Cómo incluir Altea la Vella en una escapada a Altea?


No necesitas plantear Altea la Vella como una excursión independiente. Si únicamente quieres conocer su núcleo, puedes integrarla fácilmente en una mañana o una tarde.


Si además quieres descubrir Bèrnia, merece la pena reservar más tiempo para adentrarte en el paisaje de montaña.


Durante una primera visita, nuestra recomendación es combinar ambas caras del municipio: comenzar por la Altea más vinculada al mar y al casco histórico y dedicar después otro momento a descubrir su conexión con el interior.


Si estás organizando varios días, nuestra propuesta sobre qué hacer un fin de semana en Altea puede ayudarte a dar forma a la escapada.


¿Merece la pena visitar Altea la Vella?


Sí, especialmente si quieres descubrir una faceta diferente del municipio. Aquí la montaña gana protagonismo, el ritmo cambia y aparece una relación distinta con el paisaje.


Ese contraste es precisamente su atractivo. En apenas unos kilómetros, la imagen de Altea se transforma y muestra su conexión con Bèrnia y con el interior de la Marina Baixa.


No hace falta buscar una larga lista de imprescindibles. Pasear, mirar hacia la sierra y acercarse a alguno de sus rincones son motivos suficientes para incluirla en el viaje.


Altea la Vella no compite con la imagen más conocida de Altea. La completa.


Hotel Ábaco, una base para descubrir Altea y sus alrededores


Descubrir Altea la Vella permite ampliar el viaje más allá del casco histórico sin renunciar a alojarte en el corazón de Altea.


Hotel Ábaco puede ser ese punto desde el que empezar cada día sin tener que elegir entre una experiencia y otra. Pasear por el casco histórico o acercarte hasta Altea la Vella permite descubrir distintas formas de vivir un mismo destino.


Y al terminar el día, regresar a un lugar donde cada detalle está pensado para hacerte sentir bienvenido.


Así entendemos Ábaco: como parte de la escapada, no solo como el lugar donde dormir.

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